¿Quién soy yo?

El Centro Santa Ángela de la Cruz celebra el Día Internacional de la Sordoceguera

El pasado 24 de junio, las personas sordociegas del Centro Santa Ángela de la Cruz, junto a sus familias, amistades y colaboradores, compartimos una mañana llena de emoción para inaugurar las celebraciones del Día Internacional de la Sordoceguera. El acto giró en torno al proyecto «¿Quién soy yo?», una exposición de autorretratos que pone en el centro la identidad de cada persona.

Un acto con las personas sordociegas como protagonistas

Nos acompañaron Pere Calbó, director general de Personas con Discapacidad de la Junta de Andalucía; representantes de la ONCE, y Carmen, presidenta de ASOCIDE-Andalucía. Tras unas breves palabras de saludo y agradecimiento de Dolores Romero, presidenta de APASCIDE, tomó el relevo Olga Díaz, directora del Centro de Día y de este proyecto, que presentó unas actuaciones en las que todo el protagonismo recayó en las personas sordociegas.

La primera fue una exhibición de judo de Cristian y su mediador, Rafa, con las explicaciones de su maestro y entrenador, Lito, que nos ayudó a apreciar cada técnica. Después llegó una demostración de habilidades comunicativas con la representación «Valentina y su helado». Para terminar, la pareja flamenca formada por José Luis y Dolores bordó su baile. Cada actuación se cerró con un fuerte aplauso con las manos y con los pies.

A continuación, Pere Calbó y uno de nuestros usuarios cortaron la cinta inaugural de la exposición «¿Quién soy yo?».

Un proyecto coral, colectivo e individual

«¿Quién soy yo?» es fruto de un trabajo coral, colectivo e individual, centrado en el conocimiento de la propia persona sordociega. A lo largo de un proceso muy elaborado, y a través de la expresión artística, cada persona del centro plasmó de forma plástica cómo se “ve” a sí mismo: una figura que representa su propio cuerpo y un texto que la describe. Se trabajó la imagen corporal de cada una en sesiones en las que se profundizó en el reconocimiento de uno mismo, en el dibujo de la silueta a escala corporal y en el modelado conjunto de una figura que representa a todas las personas unidas por el Centro y por APASCIDE.

Cada participante elaboró la descripción de cómo se percibe, que quedó recogida en un texto en tinta y en braille. Y cada persona contó con el apoyo que necesitó: quienes requieren más apoyos lo recibieron de sus familias, que aportaron la imagen que tenían de ellas en un proceso introspectivo y muy participativo. Esa descripción se trasladó a una pequeña figura de cada uno de ellos que refleja la imagen de ellos mismos. En el trabajo participó también un grupo de personas con sordoceguera de APASCIDE en Granada, que nos envió las imágenes de su proceso de elaboración.

Una exposición para ver y tocar

La exposición es espectacular y el efecto conseguido, maravilloso. Cada persona con sordoceguera cuenta con una representación de sí misma en la que se refleja tal y como se ve y como la ven sus familias. Pudimos ver y tocar los textos y todas las figuras, y fue muy emocionante: cada detalle y cada palabra estaban llenos de ellas mismas. Las figuras, expuestas en la galería del patio de Jesús Águeda, nos cautivaron de principio a fin. Después compartimos un desayuno y seguimos admirando la muestra, completada con las siluetas de nuestros chicos y chicas y con una proyección del proceso de trabajo de estos dos meses. Incluso pudimos contribuir dejando nuestros mensajes en un mural de manos «con mensaje».

Ha sido un éxito en todo: en organización, en participación y en una obra de arte tan valiosa que nos ha enriquecido a todas las personas. Un trabajo inmenso cuyo fruto ha merecido la pena. ¡Gracias a todo el equipo y a todas las personas sordociegas del centro!