Nos escribe Karol, alumna que ha realizados las prácticas en el Centro:
Escribo esto mientras termino de hacer mis maletas y me despido con el corazón apachurrado de una de las mejores experiencias que podría haber imaginado. Recordando estos tres meses de prácticas (380 horas que se han pasado sin casi darme cuenta) en los que he vivido una experiencia maravillosa que será difícil de olvidar.
He podido poner en práctica todo lo aprendido en mi ciclo, sí, pero también he aprendido muchísimo más de lo que jamás habría imaginado. Porque una cosa es la teoría, y otra muy distinta es vivirlo. He descubierto que el verdadero aprendizaje está en los detalles: en un gesto, en una mirada, en un signo, en una palabra dicha con amor. Ya que lo que realmente ha marcado la diferencia en estas prácticas ha sido poder aprender de los profesionales del Centro Santa Ángela de la Cruz, personas con una vocación admirable, que desempeñan su labor con pasión, entusiasmo, cariño y un profundo respeto hacia cada usuario.
Uno de los espacios que guardo con más cariño es el maravilloso taller de manualidades, un espacio en el que tuve la oportunidad de trabajar con todos los usuarios, conocerlos y disfrutar de cada taller, manchándonos, riendo y disfrutando de cada proceso y resultado, sentirme cómoda, libre para compartir ideas y, sobre todo, valorada, tanto por mis compañeros como por los usuarios y usuarias. Realmente he disfrutado de estas prácticas como nunca lo habría imaginado y no puedo estar más feliz.
Os habéis quedado con un pedacito de mi corazón, Santa Ángela. Gracias por tanto.
















































