Un encuentro con el Cristo de la Vera Cruz. Visita de APASCIDE
Nuestros chicos y chicas del centro Santa Ángela de la Cruz han podido tener una vez más una experiencia única el miércoles previo a la Semana Santa.
Esto es posible gracias a la Hermandad de la Vera Cruz, que da todas las facilidades para que nuestros usuarios sordociegos puedan captar con el tacto lo más valioso de la Hermandad.
Nos recibía el hermano mayor acompañado de un grupo de miembros de la hermandad, que nos acompañaron en la visita y nos ayudaron en este acto tan especial.
La sede la Hermandad está en la preciosa capilla del Dulce Nombre, en pleno centro de Sevilla, donde ya estaban preparados los pasos, insignias y titulares.
Pudieron nuestros chicos tocar con la calma necesaria el paso de Cristo, con todos los detalles. El llamador y las trabajaderas les encantaron a todos.
Pudieron nuestros chicos tocar con la calma necesaria el paso de Cristo, con todos los detalles. El llamador y las trabajaderas les encantaron a todos.
Pero el plato fuerte de la visita, lo más emocionante de la visita, fue tocar al mismo Jesús de la Vera Cruz. Dispuesto a su altura, la imagen de Cristo, desnudo sobre la cruz, permitió que todos nuestros chicos y chicas sordociegas tocaran sus pies con los clavos, su herida en el pecho, sus manos, su cara, sus labios, sus ojos. Daba la impresión de que el propio Jesús miraba con cariño a cada uno de ellos. Cada detalle era una emoción intensa, una experiencia que no se puede tener en ningún otro sitio.
Fue sin duda una experiencia única.
Cerramos el acto con unas palabras de José María Tortajada, hermano mayor de la Hermandad, y de Dolores Romero, presidenta de APASCIDE, que expresaba cómo en esta visita se refuerza esa fe que ha hecho posible que nuestro centro siga adelante después de 15 años.
Con una oración nos despedimos y deseamos una feliz estación a los hermanos de la Vera Cruz, a los que agradecemos que nos abran año tras año su casa de una forma tan entrañable.
Gracias también a los trabajadores del centro Santa Ángela de la Cruz y a los voluntarios de APASCIDE que han hecho posible esta visita tan especial.




























































